La boda de Tamara y Filippo fue una mezcla de culturas, personalidades y maneras de celebrar, pero con algo muy claro en común: las ganas de pasarlo bien.
Y vaya si lo hicieron.
Fue una de las bodas más divertidas que he fotografiado. Espontánea, auténtica, con muchísimo carácter y con una novia que tiene un power difícil de igualar. Tamara es pura energía y eso se notó durante todo el día.
Celebraron su boda en Lloret de Mar, en un día precioso junto al Mediterráneo, rodeados de familia y amigos que llegaron dispuestos a celebrarlo de verdad.
Hubo emoción, muchas risas, mucho baile y momentos que simplemente sucedieron. Y probablemente eso es lo que más me gusta fotografiar: cuando nadie está pensando en la cámara y las cosas pasan de verdad.